La Boutique del Torero
La Boutique del Torero
Quienes somos

Mi historia, la historia de mi familia, la historia de mi pasión, La boutique del torero.

Mi nombre es Gema, me lo puso mi abuela materna porque era devota de esta santa, podría haber sido Verónica que sonaba más taurino pero mi abuela dijo que como la santa y mi madre así me llamó.

Nací en la primavera del 77 y por suerte soy hija de Florines, el creador junto a mi madre de todo esto. Este pequeño gran hombre, a su vuelta su querido Tenerife montó en Salamanca un bar taurino que llamó Mi Vaca y yo. Era un bar chiquito, como todo en mi familia y por aquí pasaban todos los taurinos de Salamanca y los que venían de visita. Me atrevo a decir que seguramente ha sido uno de los más famosos si no el más de la tierra charra. Estaba repleto de fotos, en especial de su majestad El Viti, que siempre ha sido el favorito de mi padre. En la actualidad Florines tiene su museo privado con todas estas fotos y le encanta enseñárselo a todo el mundo que quiera verlo.

Volviendo a Mi Vaca y yo, aquí se fraguó la futura tienda, todo empezó con un banderillero que no tenía dinero y le pidió prestado a mi padre, Florines que no es persona de dejar dinero le dijo que dejara algo en prenda, el banderillero ofreció lo que tenía y dejó unos capotes. Pasó el tiempo y el banderillero dijo que se quedará con los capotes y no volvió, alguien vio los capotes y le pidió a mi padre que se los vendiera, he aquí el comienzo. En ese momento el bar se convirtió en lugar de cambio de trastos, yo te dejo esto mira a ver si me lo vendes, Florines búscame una muleta o Florines toreo esta tarde y no tengo que traje ponerme.
En ese tiempo a mis padres se les ocurrió hacer capotes más baratos que los de profesional y mi madre empezó a cortar capotes en casa y a coserlos en el salón. Cuantas broncas porque no nos dejaba escuchar los dibujos. Cuando yo tenía 9 años, quizá menos y madre se cansó de escucharnos a mi hermano y a mi y nos puso a los dos a cortar capotes, mi hermano tenía 13 por lo menos, se nota que es el niño de la casa. Si mi madre me lo hace ahora la denuncio por explotación a menores y seguro que le saco algo. La verdad que algo saque, aprendí a corta capotes, ahora sigo haciéndolo , pero ahora lo hago con gusto y cariño hacia mis padres porque se que les ayudo.
Cuando abrió la escuela taurina de Salamanca con Juanjo al frente recuerdo que compraron un montón de capotes y asi poco a poco se fue llenado la casa de mis padres de capotes, bueno y el maletero del coche de mi padre que era su almacen.
Apareció Salva, este señor es parte importante en todo esto, el hizo las chaquetillas de los coches que tanto se vendieron en el bar durante años, como le extraño, espero que esté en el cielo.
En Septiembre del 1993 mi madre coge algo de herencia, la cual mi hermano y yo habíamos destinado para comprarnos un coche, dos motos, ropa… nos fastidia todos los planes y nos dice: tenemos una tienda. Uffff se me cayó el mundo encima. Me dejaron de hacer la cama, cuando volvía a casa mi ropa seguía tirada en el suelo y nadie me la recogía, y tenía que seguir cortando capotes, fue horrible.
Al principio fue duro, era un local vacío con un mostrado comprado a uno que cerraba, el armario de una panadería, el perchero de una tienda que cerró y todo esto con cuatro trajes de luces, dos de corto y unos treinta capotes, no había nada. Increiblemente apareció gente que no quiero olvidar, como Paco Tapia y le regaló a mis padres un traje de picador para que fueran empezando, Andrés dejó los trajes allí y dijo: ya me los pagarás cuando los vendas y así fueron viniendo todos aquellos, sobre todo aquellos a los que Florines tanto ayudo en sus comienzos.
Parece que sólo hablo de Florines pero el sólo sembró la semilla, realmente la que ha hecho de esto lo que es, es mi madre Nati. Ella es la que me hacía y me hace cortar los capotes, ella es la que me enseño a hacer la puñetera cama y esa tortilla que hizo tan famoso el Mi Vaca y yo.
Mi madre tiene algo que vale mucho, se llama humanidad. Es una persona que ayuda a todo el que puede y no ha tenido problema alguno en meterle el bajo de un pantalón a algún muchacho que tenía a su madre lejos. Aparte de esto, es muy buena pagadora, nunca tiene una cuenta pendiente y nunca gasta más de lo que tiene. Esto hace que todo lo que tenemos sea nuestro y que en ese sentido durmamos tranquilos y todos los que trabajan con nosotros duermen mejor.
Actualmente somos muchos los que formamos el equipo de La boutique del torero: Nati, Florines (jubilado), Alfonso, Alberto, Jesús, Pepe, Manuela, Sole y yo que soy la eterna chica en prácticas. A mi hermano no le menciono porque mi padre se empecinó tanto en que no le entrara el gusanillo del toro que lo consiguió. Le fallé yo, que me lo metió por las venas y me corre por todo el cuerpo.

No me olvido de nadie, siempre me acuerdo de todos vosotros que nos ayudasteis a empezar con este sueño, muchos hay que no os menciono pero eso no quiere decir que yo olvide nada.

Gracias a todos por haber estado y seguir ahí.

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